Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

sábado, 27 de agosto de 2016

Las teorías salvajes

Por si se preguntan cómo estoy haciendo para leer tantos libros tan rápido, pues es porque no lo estoy haciendo. Es porque, para variar, estoy poniéndome al corriente de libros que leí hace ya tiempo. Éste, por ejemplo, de los libros en español más contemporáneos que estoy leyendo, lo leí mientras hacía una larga caminata. Y no estuvo tan padre. Es decir, no me pareció una buena compañía para mi caminata, y no me pareció un buen libro en general. 

Cuenta dos historias paralelas extrañas; una de una chica cuya edad es dudosa, que parece que no es muy atractiva, pero que es famosa en las redes sociales y que intenta encontrarse a sí misma teniendo relaciones con gente arbitraria en situaciones riesgosas (a veces me impresionaba pensar que fue una mujer la que escribió este libro, pues parecía ser bastante parcial a ciertas situaciones de violación que me parecieron un tanto extremas). Por el otro lado, está la historia de una chica quien intenta seducir a un maestro para comprobar una teoría de otro maestro acerca de la violencia a través de provocar una violación... por motivos académicos. Quesque. 

Aja, así de confuso como lo escribo así es. Como que el libro no tiene un punto en realidad, y me parece que tiene mucha violencia así nomás porque sí, injustificada, o, lo que es peor, pseudo justificada con pseudo intelectualismo sin sentido. Lo que realmente me molestó, creo, es que sentí que a ratos intentaba replicar el estilo de Cortázar (Pola Oloixarac, la autora, también es argentina). Y al hacerlo, escribía cosas que intentaban ser intelectuales o complejas, pero que más bien no tenían sentido en lo absoluto. Y bueno, es que sólo Cortázar puede ser Cortázar. Se queda demasiado corta. Lo cual hace doloroso leer el libro. Éste es de los pocos que no recomiendo. Hay mucho que leer en el mundo, y este libro, a mi personalmente, no sentí que me dejara nada. Ni modo...

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