Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

jueves, 31 de marzo de 2016

Quiet: La longitud de esta entrada es una ironía al contenido

Empecemos con una anécdota. Si no les interesa, vayan como a la mitad de la crítica y sepan que no sabrán mucho de mi... 

Hace unos meses hice este interesante y extrañamente acertado test de personalidad en el que resultó que soy una persona introvertida (vaya sorpresa, ¿eh?). Como muchos, interpreté esto como que soy algo penosa y pensé que tal vez no era bueno dada mi área de trabajo. Unos días después fui a ver un show de Derren Brown (si no lo conocen, es uno de esos mentalista que pueden decirte qué piensas y convencerte que piensas cosas distintas, etc. es interesante y muy bueno en lo que hace). El show criticaba los milagros religiosos hechos por "curas" que cobran y tienen negocios de pirámide. Pero lo verdaderamente importante es que en algún momento del show, Derren habló de cómo nosotros nos hacemos a nosotros mismos a través de las historias que (nos) contamos acerca de nosotros. Y entonces yo pensé: "si esto es verdad, yo puedo contarme a mi misma suficientes veces la historia de que soy extrovertida y, eventualmente, se volverá verdad." Empecé a decirme a mi misma todos los días en la mañana que no me daba pena hablar con extraños; que siempre sabía qué decir y me sentía cómoda en grupos grandes de gente. Aunque no me volví extrovertida, comencé a notar que era más fácil para mi hacer contacto visual con extraños en el día a día... interesante...

Pero luego, accidentalmente, me topé con un artículo. Este artículo hablaba de la confusión que hay entre introversión y pena. Cómo hay introvertidos que no son penosos y extrovertidos que lo son. El aspecto de la personalidad no se refiere a que te dé o no pena hablar con las personas, si no a qué tanto estímulo externo o interno necesitas. Aún más interesante.  

Luego recibí la visita de mis personas favoritas en el mundo - una de las cuales es, probablemente, la persona más introvertida que conozco. En uno de nuestros paseos, entramos en una librería y encontramos este libro: Quiet: The power of introverts in a world that can't stop talking. Yo confieso que mis intentos de volverme extrovertida se debieron a un sentimiento de "insuficiencia", de que había algo mal en mí por ser introvertida y me pareció interesante notar que, aparentemente, suficientes introvertidos se sienten así, al grado de amerita un libro que hable de las ventajas de ser introvertido y de lo que este tipo de personas contribuyen a la sociedad.

¡Alto! Este no es un libro de autoayuda (ya deberían saber que no suscribo a esas cosas). Más bien cuenta de dónde viene la idea cultural de que todos deberíamos ser sociables e hiper-gregarios todo el tiempo. Habla también de algunas características del tipo de personalidad - si, la pena puede ser una característica, pero también explica, a nivel neuronal y psicológico, por qué a los introvertidos nos cuesta más trabajo socializar (razones desde sobreestimación a dificultad para hacer multitasking que no permite concentrarse en muchas personas al mismo tiempo o en entender el lenguaje corporal al mismo tiempo que intentas entender el contenido de una conversación), y habla de cómo esta característica se manifiesta en la naturaleza y hasta qué grado es genética o cambiable. Por último, menciona cómo la personalidad introvertida - más analítica y con tendencias menos impulsivas - puede contribuir en diversas situaciones económicas, sociales y laborales, con ejemplos reales de personajes históricos. 

Aunque de pronto peca de ser... ¿sobre-optimista? ¿meloso? Mientras lo leía estaba obsesionada con él (todavía un poco); viendo cosas que hago, o que personas que conozco hacen, reflejadas y explicadas y lo he estado recomendando constantemente, tanto a introvertidos (convénzanse de que no hace falta dejar de serlo), como a extrovertidos (seguro conocen a algún introvertido al que podrían entender mejor... o tal vez podrían adoptar algunas características introvertidas también). 

Claro que mi opinión de la introversión ya había comenzado a hacerse más positiva desde antes: desde que fui a un retiro de meditación donde nada era más preciado que la atención interna y conocí a otra chica a la que, cuando le hablé de mi introversión, me dijo super emocionada que ella también era introvertida y había tenido que aprender a apreciarlo y era increíble (si, somos como un club). Ella me recomendó otro libro al respecto (que espero leer pronto también, por qué no).

En fin, esta es la entrada más larga que he escrito en mucho tiempo. Espero mi linda historia sirva para que vean cuánto me interesó leer este libro y los inspire a leerlo ustedes y a apreciar su personalidad, aunque parezca que el estándar cultural funciona en su contra. Y aunque ya no me interesa dejar convencerme que soy extrovertida, creo que si me he vuelto menos penosa, quizás por apreciar mi propia introversión. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Como de la familia

Yo soy una persona muy leal. Particularmente con mis autores. Entonces cuando alguno me gusta, pues procuro estar al pendiente de sus nuevos libros. Y este un claro ejemplo. El señor Paolo Giordano, de quien he leído sus dos libros anteriores: La soledad de los números primos y El cuerpo humano. Ahora, bastante recientemente, sacó este libro y yo tuve la fortuna de que me lo trajeran al lado del mundo donde habito. 

El primer libro de Giordano me gustó mucho. El segundo como que mas o menos, así que éste era como la prueba de fuego. Y tengo que decir que pasó. 

Giordano tiene un tono ligeramente parecido al de Baricco, aunque quizás un poco menos mágico en su poesía, y más bien más mundano (que también es algo que apreciarse - no todo mundo puede hacer que lo mundano parezca poético). También tiene muy entendidas algunas de las razones por las que hacemos cosas que luego ni nosotros sabemos, y entonces cuando uno las lee pues... es rudo.

El libro trata de la señora A, que acaba de fallecer (esto no es un spoiler, sucede al principio del libro), y cómo este evento afecta a una pareja joven, y, más importante, por qué. Como digo, parece muy mundano, pero no le quita lo hermoso que es. La historia brinca mucho de varios lugares del pasado al presente, mientras el narrador intenta darle sentido a los sucesos, algo que también replica la manera en la que evaluamos las cosas y nos justificamos a nosotros mismos los eventos y nuestras acciones. Es muy acertado, incluso en los sentimientos que evoca con respecto al duelo. 

No puedo decir mucho más sin, entonces si, decir algún spoiler, y saben que no me gusta hacer eso. Entonces solo digamos que lo recomiendo. Y que, un poco como el último libro de Murakami que leí, pareció encajar muy bien con el momento particular en mi vida en que lo estaba leyendo. Como La soledad de los números primos, deseé que hubiera sido tan sólo un poco más largo, si acaso para quedarme en ese ambiente suspendido en vez de volver al caótico mundo real. 

Sacré Bleu: A Comedy d'Art

¡Muy bien!

Antes que nada, les aviso que, como de costumbre, voy atrasada en mis posts de libros... entonces si de pronto logro ponerme al corriente, será un poco de golpe, y ya saben por qué. 

Ahora si. Este libro me lo recomendó y prestó un amigo. Cuenta la historia del color azul y una musa mezclando ficción con datos reales e históricos de varios pintores de Francia de los 1800's. El tono del autor, Christopher Moore, es de las cosas más destacables del libro - es decir, la premisa es buena, pero lo que lo hace ser lo que es es cómo está narrado. Es como si Moore fluctuara entre tomarse muy en serio lo que escribe y saber que es algo completamente absurdo y de lo que se puede burlar. Explota los estereotipos de la vida "bohemia" y de la época, al mismo tiempo que se aprovecha de la falta de información existente. 

Yo confieso que, en principio, me gusta la pintura. Es decir, claro que disfruto ir a museos y ver las pinturas y pensar en las historias que cuentan, o ver la técnica de los pintores, o no poder entender cómo sus cerebros procesan las imágenes para poder transferirlas a la pintura. Pero fuera de eso, como que no es una forma de arte con la que me sienta particularmente conectada (y tal vez mi interés no va más allá porque tampoco soy gran fan de la historia). Pero este libro cambió mi perspectiva. Pensar que esta podría ser la historia detrás de ciertas pinturas (muchas de las cuales se incluyen en el libro como referencia), me hizo interesarme más - considerar que, al final, detrás de cada pintura hay un pintor que también era una persona. Y, aunque en el libro de Moore los pintores están algo caricaturizados, el hecho de que estén basados en pintores reales lo hace más interesante. 

El libro hace la finta de ser para una audiencia más juvenil, pero no caigan - tiene un par de cosas vulgares y sexuales, nada súper escandaloso, pero si como para hacerlo más divertido. Lo recomiendo bastante, entretenido y educativo, ¿qué más puede uno pedir?

Aunque debo advertirles que el final no le hace particular justicia al resto del libro.