Empecemos con una anécdota. Si no les interesa, vayan como a la mitad de la crítica y sepan que no sabrán mucho de mi...
Hace unos meses hice este interesante y extrañamente acertado test de personalidad en el que resultó que soy una persona introvertida (vaya sorpresa, ¿eh?). Como muchos, interpreté esto como que soy algo penosa y pensé que tal vez no era bueno dada mi área de trabajo. Unos días después fui a ver un show de Derren Brown (si no lo conocen, es uno de esos mentalista que pueden decirte qué piensas y convencerte que piensas cosas distintas, etc. es interesante y muy bueno en lo que hace). El show criticaba los milagros religiosos hechos por "curas" que cobran y tienen negocios de pirámide. Pero lo verdaderamente importante es que en algún momento del show, Derren habló de cómo nosotros nos hacemos a nosotros mismos a través de las historias que (nos) contamos acerca de nosotros. Y entonces yo pensé: "si esto es verdad, yo puedo contarme a mi misma suficientes veces la historia de que soy extrovertida y, eventualmente, se volverá verdad." Empecé a decirme a mi misma todos los días en la mañana que no me daba pena hablar con extraños; que siempre sabía qué decir y me sentía cómoda en grupos grandes de gente. Aunque no me volví extrovertida, comencé a notar que era más fácil para mi hacer contacto visual con extraños en el día a día... interesante...
Pero luego, accidentalmente, me topé con un artículo. Este artículo hablaba de la confusión que hay entre introversión y pena. Cómo hay introvertidos que no son penosos y extrovertidos que lo son. El aspecto de la personalidad no se refiere a que te dé o no pena hablar con las personas, si no a qué tanto estímulo externo o interno necesitas. Aún más interesante.
Luego recibí la visita de mis personas favoritas en el mundo - una de las cuales es, probablemente, la persona más introvertida que conozco. En uno de nuestros paseos, entramos en una librería y encontramos este libro: Quiet: The power of introverts in a world that can't stop talking. Yo confieso que mis intentos de volverme extrovertida se debieron a un sentimiento de "insuficiencia", de que había algo mal en mí por ser introvertida y me pareció interesante notar que, aparentemente, suficientes introvertidos se sienten así, al grado de amerita un libro que hable de las ventajas de ser introvertido y de lo que este tipo de personas contribuyen a la sociedad.
¡Alto! Este no es un libro de autoayuda (ya deberían saber que no suscribo a esas cosas). Más bien cuenta de dónde viene la idea cultural de que todos deberíamos ser sociables e hiper-gregarios todo el tiempo. Habla también de algunas características del tipo de personalidad - si, la pena puede ser una característica, pero también explica, a nivel neuronal y psicológico, por qué a los introvertidos nos cuesta más trabajo socializar (razones desde sobreestimación a dificultad para hacer multitasking que no permite concentrarse en muchas personas al mismo tiempo o en entender el lenguaje corporal al mismo tiempo que intentas entender el contenido de una conversación), y habla de cómo esta característica se manifiesta en la naturaleza y hasta qué grado es genética o cambiable. Por último, menciona cómo la personalidad introvertida - más analítica y con tendencias menos impulsivas - puede contribuir en diversas situaciones económicas, sociales y laborales, con ejemplos reales de personajes históricos.
Aunque de pronto peca de ser... ¿sobre-optimista? ¿meloso? Mientras lo leía estaba obsesionada con él (todavía un poco); viendo cosas que hago, o que personas que conozco hacen, reflejadas y explicadas y lo he estado recomendando constantemente, tanto a introvertidos (convénzanse de que no hace falta dejar de serlo), como a extrovertidos (seguro conocen a algún introvertido al que podrían entender mejor... o tal vez podrían adoptar algunas características introvertidas también).
Claro que mi opinión de la introversión ya había comenzado a hacerse más positiva desde antes: desde que fui a un retiro de meditación donde nada era más preciado que la atención interna y conocí a otra chica a la que, cuando le hablé de mi introversión, me dijo super emocionada que ella también era introvertida y había tenido que aprender a apreciarlo y era increíble (si, somos como un club). Ella me recomendó otro libro al respecto (que espero leer pronto también, por qué no).
En fin, esta es la entrada más larga que he escrito en mucho tiempo. Espero mi linda historia sirva para que vean cuánto me interesó leer este libro y los inspire a leerlo ustedes y a apreciar su personalidad, aunque parezca que el estándar cultural funciona en su contra. Y aunque ya no me interesa dejar convencerme que soy extrovertida, creo que si me he vuelto menos penosa, quizás por apreciar mi propia introversión.

