Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Formas de volver a casa

Y ahora un libro de Chile. Que de hecho me recordó un poco a este otro libro del que blogueé recientemente. Igual que aquel, que hablaba de los problemas políticos en Colombia, éste se enfoca en la dictadura en Chile (qué bonita es Latinoamérica...). Tiene dos maneras de contar la historia: por una parte la historia de un niño que está creciendo en ese contexto, y que durante su infancia no lo entiende del todo. Por otra parte, la historia de un escritor, quién escribe la historia del niño y tiene sus dudas acerca de cómo escribir. Es por esta segunda particularmente, que este libro me recordó a El olvido que seremos. 

La verdad es que cuando comencé a leerlo me estaba pareciendo bien. Así a secas. Ya cuando empezó la historia del escritor y me di cuenta que la primera parte era lo que el escritor había escrito me decepcioné un poco. Me sentí cuando uno ve ese tipo de películas, o improvisaciones u obras en las que al final se despierta el personaje y resulta que todo fue un sueño. O resulta que estaba loco y todo era parte de su locura. Y eso según yo invalida un poco la historia. Pero en realidad, el señor Alejandro Zambra, hace algo muy listillo, al dejarnos ver que parte de lo que escribe el escritor sí está basado en su vida, pero parte de ello es una adaptación a la ficción (sí, justamente como hacen los escritores), y dejarnos ver algunas de las escenas exactas de las que está sacando lo que escribe en su ficción. Esta especie de meta-ficción nos hace dudar como lectores cuales de las cosas que estamos leyendo le sucedieron al propio Zambra y con qué nivel de realismo las está plasmando. Y entonces ya no me disgustó que usara este recurso.

Cómo con El olvido, sentí que el libro me dio una buena entrada a entender cómo vivían en Chile en esa época. Es el momento en el que los libros se vuelven buenos métodos de viaje - en espacio y tiempo. Y bueno, creo que estas novelas políticas no son mi género favorito, pero por gustos personales, no por su calidad. Así que si quieren algo que leer de literatura latinoamericana contemporánea (a mi en general me cuesta mucho trabajo encontrar libros que cumplan con estos requisitos), este es una buena opción.

lunes, 29 de agosto de 2016

Do androids dream of electric sheep?

¡Qué bonito! Estoy muy decepcionada de mi misma por esperar tantos años para ponerme a leer más ciencia ficción, porque la verdad es que los libros que he leído de este género últimamente (incluyendo este y Solaris) me han dado lindos golpes en mi cerebro que me han hecho reconsiderar cómo pienso las cosas. Y eso es lo que hace un buen libro. Y eso es lo que hace este libro.

Algunos quizás estén familiarizados con la historia de este libro: un hombre trabaja matando androides que llegan ilegalmente a la Tierra (en un futuro que ahora no parece muy lejano), y tiene que lidiar con un nuevo tipo de androide, tan avanzado que es difícil distinguirlo de un ser humano real. Si les suena familiar la historia y no han leído el libro, es porque probablemente vieron Blade Runner, que está inspirada en él. Y no diré que está basada, porque la historia si se desvía bastante en ciertos puntos, aunque creo que mucha gente si los ve como adaptación. Yo, personalmente, prefiero el libro bastante, porque siento que plantea las preguntas con más calma, que el personaje es mucho más interesante que el de Harrison Ford porque es más mundano, y que tiene un aspecto religioso que se omite en la película pero que contribuye a los aspectos filosóficos del libro. 

Si no mal recuerdo, alguien me dijo recientemente que Philip K. Dick, el autor, tiende a escribir sus historias con personajes así mundanos. En la película, el personaje principal es así como un típico héroe de acción, y siento que la película se enfoca más en los aspectos cliché de acción de la historia. En el libro, el hecho de que el personaje principal sea alguien común hace que sea más fácil identificarse con él, y tener los dilemas que él tiene, pese a que vive en una sociedad futurista que tiene algunos valores distintos a los nuestros. 

Pero bueno, yo se los recomiendo muchísimo. No me importa que crean que no les gusta la ciencia ficción. No es por lo fantasioso de la historia (que por cierto ya no suena tan fantástico con la tecnología de hoy en día), si no por los dilemas morales que plantea acerca de cuándo uno ya es un ser consciente o no. Y uff... ¡uff! No por nada hay conceptos en el mundo de la filosofía como el test de Turing. A mi me encantan estas cosas, lo acepto, pero si lo van a criticar, que sea porque lo leyeron primero. 

sábado, 27 de agosto de 2016

Las teorías salvajes

Por si se preguntan cómo estoy haciendo para leer tantos libros tan rápido, pues es porque no lo estoy haciendo. Es porque, para variar, estoy poniéndome al corriente de libros que leí hace ya tiempo. Éste, por ejemplo, de los libros en español más contemporáneos que estoy leyendo, lo leí mientras hacía una larga caminata. Y no estuvo tan padre. Es decir, no me pareció una buena compañía para mi caminata, y no me pareció un buen libro en general. 

Cuenta dos historias paralelas extrañas; una de una chica cuya edad es dudosa, que parece que no es muy atractiva, pero que es famosa en las redes sociales y que intenta encontrarse a sí misma teniendo relaciones con gente arbitraria en situaciones riesgosas (a veces me impresionaba pensar que fue una mujer la que escribió este libro, pues parecía ser bastante parcial a ciertas situaciones de violación que me parecieron un tanto extremas). Por el otro lado, está la historia de una chica quien intenta seducir a un maestro para comprobar una teoría de otro maestro acerca de la violencia a través de provocar una violación... por motivos académicos. Quesque. 

Aja, así de confuso como lo escribo así es. Como que el libro no tiene un punto en realidad, y me parece que tiene mucha violencia así nomás porque sí, injustificada, o, lo que es peor, pseudo justificada con pseudo intelectualismo sin sentido. Lo que realmente me molestó, creo, es que sentí que a ratos intentaba replicar el estilo de Cortázar (Pola Oloixarac, la autora, también es argentina). Y al hacerlo, escribía cosas que intentaban ser intelectuales o complejas, pero que más bien no tenían sentido en lo absoluto. Y bueno, es que sólo Cortázar puede ser Cortázar. Se queda demasiado corta. Lo cual hace doloroso leer el libro. Éste es de los pocos que no recomiendo. Hay mucho que leer en el mundo, y este libro, a mi personalmente, no sentí que me dejara nada. Ni modo...

jueves, 25 de agosto de 2016

Of Mice and Men

Siempre tengo intención de leer más libros clásicos y de corrientes con las que quizá no estoy tan familiarizada, pero no siempre puedo porque hay mucho que leer. Pero de vez en cuando lo hago. Como ahora, que logré leer Of Mice and Men de John Steinbeck. Había oído mucho del autor, aunque ni siquiera soy capaz de recordar exactamente qué es lo que oí de él, y tengo intención de leer otros de sus libros próximamente. Pero por lo pronto, les cuento de este.

Cuenta la historia de George y Lennie, que son amigos muy cercanos... si se les podría llamar amigos. Más bien, George se dedica un poco a cuidar a Lennie, quien parece tener algún tipo de problema mental - algo como autismo, aunque nunca se dice explícitamente qué es lo que pasa. Ellos van viajando, trabajando en granjas, con el sueño de poder, en algún momento, tener su granja propia. Pero Lennie es grande, torpe y poco cuidadoso, lo cual significa que nunca han podido quedarse mucho tiempo en el mismo lugar. 

Yo estoy bastante impresionada con el libro. En primer lugar, antes de empezarlo, no tenía ni la más remota idea de qué trataba, y no sé por qué tenía la impresión de que era de algo de política. Y pues no. Luego me sorprendí por ver que es un libro verdaderamente corto, y cuando empezó la historia estaba yo un poco escéptica de qué podía tratar y si podía ser bueno en realidad. El lenguaje es algo extraño - o quizá es que no estoy acostumbrada a leer novelas de USA de esas épocas. Pasa de ser muy poético a ser vulgar, pero es muy efectivo para comunicar las diferentes emociones de la historia.

Ya por la mitad estaba yo muy enganchada. Y bueno, el final - que no contaré - es impresionante; aunque es posible verlo venir desde bastante antes, creo que eso sólo hace que la tensión sea mucho peor, porque se sabe inevitable. Llegan momentos del libro en que la tensión se siente prácticamente insoportable. Cuando una novela logra esto es de alabar, porque bueno, cuando uno ve una película, las imágenes entran en la cabeza a la velocidad en la que suceden en la película y uno está reaccionando al momento; pero aquí uno lee, el cerebro procesa las palabras y crea las imágenes, y podrías parar en cualquier momento y, de algún modo, detener lo que estás sintiendo, pero aquí es como que no se puede parar. Y es impresionante como la elección de palabras del autor puede tener tanto impacto en el efecto emocional. Y es terrible. 

Me parece un libro muy recomendable, aunque la historia sí es fuerte. Te hace considerar cosas acerca de ser bueno, quién es responsable de qué cosas, o quién es culpable... Yo, por lo pronto, estoy emocionada de leer más libros de Steinbeck. 

martes, 23 de agosto de 2016

Stage Fright, Animals, and Other Theatrical Problems

¡Hora del ñoño! 

Aquí con otra entrada académica de un libro con una perspectiva un tanto fenomenológica del quehacer teatral. No se espanten por la gran palabra. En realidad, Ridout hace un gran trabajo en crear un libro que habla de preguntas teatrales complejas sin hacerlo incomprensible. 

Pese a qué Ridout dice no ser fenomenológico, su forma de hablar de la experiencia del actor y su, muy Heideggeriana mención de cuestiones de la 'teatralidad del teatro', hacen complicado que no lo sea. Es decir, este libro usa recursos como el miedo de los actores, su sensación de ser descubiertos al ser mirados por el público para obviar y ahondar en la ilusión y ficción del teatro... que al mismo tiempo, al ser estas cosas las que lo hacen ser lo que es, son la base de la autenticidad del teatro. Habla de cosas como cómo el uso de animales en escena crean consciencia en el espectador de lo 'real' de la ficción que está viendo en el escenario (después de todo, nadie puede en realidad hacer a los animales actuar); o cómo la mirada del espectador hace conscientes a los actores de su propia presencia - en el sentido "presente" de la palabra; o cómo al intentar copiar (hacer mimesis) de algo, estás haciendo una versión nueva de aquello que copias, lo cual significa que, al final, en realidad no estás copiando nada si no realmente estando ahí y creando una nueva versión de ello. Les juro que él lo explica mejor que yo, así que si están confundidos pues... hay un libro que pueden leer. 

Confieso que mucho de mi gusto de este libro es porque usa el ensayo de los títeres de Kleist mucho como referencia. Si no mal recuerdo yo hablé de ese ensayo aquí (y también Tillis lo cita mucho). 

Y bueno, ok, entiendo perfectamente que no sea del gusto de todo el mundo. Hay que estar bastante clavado con el teatro, pero creo que incluso estando clavado con el teatro como espectador podría interesarles para cambiar sus perspectivas. 

domingo, 21 de agosto de 2016

Claraboya

Saben que me gusta bastante Saramago; pueden leer otras entradas que he escrito de libros suyos aquí y aquí. Este libro se publicó después de su muerte. La introducción da una explicación interesante, si bien un tanto extraña acerca de la publicación póstuma de esta novela: dice que esta fue la primer novela que Saramago escribió. La envió a una editorial para que fuera publicada y nunca recibió respuesta. Años después, cuando volvió a ver el manuscrito, pareció portarse indiferente ante él y no tener intención de volver a intentar publicarla. Fueron sus familiares/amigos quienes tomaron esta decisión después de la muerte del autor. 

A ver, yo tengo sentimientos encontrados con respecto a esto. Es muy estilo Kafka, pidiendo que se destruyeran todos sus escritos a su muerte y su amigo desobedeciéndolo brutalmente cuando Kafka ya no estaba ahí para quejarse. Y pienso, está bien, gracias a eso tenemos los escritos de Kafka, pero si él no pensaba que eran lo suficientemente buenos para ser publicados y tener su nombre ligado a ellos... Pues es raro. Lo mismo con esta novela. Y puedo entender por qué a Saramago le dio indiferencia hasta cierto punto. Ciertamente se nota que fue su primer novela y no refleja el estilo usual del autor. A algunos esto podría parecerles una bendición (los párrafos no duran 3 páginas cada uno...), pero se pierde algo de la perspicacia que logra en sus otras novelas. 

No quiero decir que esté mala. De hecho es bastante 'bonita' (por usar una palabra). Habla de varias personas que viven todas en un mismo edificio; sus vidas, lo que los motiva o no, siendo a veces la única conexión entre ellos el espacio compartido que habitan. Y bueno, en ese sentido, sí es admirable que el joven joven Saramago tuviera tanto entendimiento y empatía con un rango tan grande de gente - de diferentes edades y condiciones que la suya - para escribir tan acertadamente de ellos. Pero pues no sé. Se siente algo mundana. Y creo que esto también tiene sus ventajas y desventajas. Como ven no es que me haya disgustado, pero no tengo sentimientos particularmente fuertes al respecto, lo cual creo que no es algo positivo en cualquier obra de arte. Pero en fin. Igual vale la pena; no es la mejor obra de Saramago, pero sí está bueno ver de dónde partió y cómo escribía antes de desarrollar su tan particular estilo. Esperemos no nos desprecie por estar leyendo algo que tal vez él no quería que leyéramos ya. 

viernes, 19 de agosto de 2016

Experiencing Spontaneity, Risk & Improvisation in Organizational Life: Working Live


Aquí otro de los libros académicos que leo. Este, editado por Patricia Shaw y Ralph Stacey, contiene ensayos de diferentes académicos y personas que trabajan en organizaciones acerca de aplicar técnicas de improvisación a trabajos en equipo en organizaciones; es decir, como mantenerse presente, espontáneo y cómodo con el sentimiento de riesgo que eso conlleva. Esto en general aplicado a organizaciones que podría parecer que no tendrían por qué beneficiarse de estos métodos, pero cualquier cosa que implique trabajo en equipo, requiere herramientas que ayuden a promover el flujo de la creatividad del grupo (incluso si el trabajo parece ser de los que no consideramos tradicionalmente "creativos") y pues sí, la gente que ya hace impro sabe que muchas de las herramientas son útiles para esto. 

A lo mejor leen esto y piensan: "Qué flojera, yo no trabajo en una organización. Esto no me sirve". Y probablemente se equivoquen, porque todo conocimiento puede ser transferible, y como acabo de decir SI TRABAJAN EN EQUIPO, LES SIRVE. Y el libro está escrito en un tono y una manera muy accesible: no hay lenguaje particularmente técnico ni especializado, no tienen que tener conocimientos previos de la impro para entenderlo, y no es larguísimo. Cada ensayo tiene una pequeña introducción de los editores que resume de qué va para que si no les interesa no lo lean y así.  En general me pareció que está bastante bien. 

No profundizo más porque no me voy a poner a hacer un resumen de cada ensayo (para eso están esas introducciones que menciono). Lo recomiendo si sienten que su trabajo en equipo podría mejorar, si quisieran tener más habilidades de liderazgo (particularmente un liderazgo más abierto e incluyente), o si quieren conocer otras aplicaciones de la improvisación y sus herramientas.