Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El Arte del Teatro

Normalmente, no escribo acerca de los libros de teatro que leo, pero ahora que pensaba al respecto, me di cuenta que tengo suficientes amigos dentro del medio teatral (o artístico) a quienes podría interesarles o servirles esta información. Así que empezaré a escribir al respecto. No se preocupen si no son teatreros, aún seguiré escribiendo de los demás libros que lea, y pues es fácil identificar cuando es un libro de teatro. Además, quien quita y encuentran algo que les interese y les sirva para sus respectivas profesiones.
Este libro, El Arte del Teatro, por lo menos en la edición que yo tengo, consta de una serie de ensayos escritos por Edward Gordon Craig, quien era un británico que es mejor conocido por su diseño de escenografía que por actuar (aunque también llegó a hacerlo). El libro contiene los diferentes puntos de vista del señor Gordon Craig acerca del camino que debería tomar el teatro. Lamento decirle que, aunque tiene como 50-100 años de haber escrito, el teatro no está nada cerca de ser como usted esperaba señor Craig. 
Tiene algunas posturas fuertes y un poco extremas, como decir que cualquier persona ajena al arte del teatro (como pueden ser pintores, o escritores - no dramaturgos), deberían salirse y no entrometerse en el quehacer teatral.
Yo leí el libro pues me interesaba el concepto que propuso este señor de la "Supermarioneta", que él considera mejor que un actor. Pues no sé si fue que la traducción que yo tenía no era muy buena o si tal vez lo explica mejor en otro lado, pero como que me quedé con ganas de más profundidad. Y sí, algunas de las ideas que propone son bastante interesantes, pero se vuelve a ratos un poco desesperante de leer porque el señor Craig tiene una tendencia a hacer esto:

"No es que yo sea la persona más sabia del teatro, pero..." o "Les comparto mis humildes opiniones de alguien que ha hecho muchas investigaciones (y claramente sabe más que ustedes)" o "El teatro tomará años en cambiar, pero debería cambiar así"

Es un poco como... ¿ego disfrazado de humildad? Aunque, repito, puede ser el tono que salió en la edición que yo tenía, ya que la traductora no me pareció súper brillante, diciendo en la introducción que había traducido el libro del italiano al español en vez de tomar el inglés original. Yo creo que hubiera preferido leerlo en inglés. Además, la edición que yo tengo tiene una falla de impresión o armado, ya que, no falta ninguna página, pero hay un fragmento del libro en el que todas las páginas están en desorden y hay que estar retrocediendo y avanzando para poder leerlo como debe ser. 

P. D. No encontré una foto de la edición que tengo, así que les dejo una foto del señor Craig.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Soy un Gato... Yo no, pero el personaje del libro sí

Durante estos meses cambié mi opinión de los gatos después de leer esta novela por un escritor japonés, Natsume Soseki. Se me antojó un día que la vi en una librería. Pensé que era literatura contemporánea y resultó que no. Que el señor Soseki murió por ahí de 1916, o sea que el libro fue escrito en 1905... no particularmente contemporáneo... 
Es un libro extraño porque de alguna manera no tiene trama. Es decir, todo lo que se cuenta es lo que el gato ve en la casa de la familia que lo adopta: sus juicios de los que van de visita y de sus dueños y, a veces, sus aventuras visitando casas vecinas, pero como tal no hay una historia que se desarrolle durante todo el libro. Supongo un poco como la vida común de todos nosotros, que más bien pasa a través de varias historias pequeñas.
Tengo entendido que el libro se publicaba por partes en una revista en sus épocas, lo cual puede explicar los extraños saltos temporales que tiene de repente. Al principio me pareció bastante extraño, el humor es a ratos inusual, y la falta de trama es desconcertante. Pero creo que es cosa de irse acostumbrando y entendiéndo lo que quiere decir el señor Soseki. Al final, me pareció que muchas de las criticas que hace aplican hoy en día, lo cual explica por qué no me di cuenta que estaba leyendo un libro que fue escrito hace más de 100 años hasta que leí ese dato. 
Me gustó. El humor y la actitud del gato lo hacen un personaje muy interesante, a ratos criticón y ratos comprensivo, lo cual le da su profunidad a la novela. Aunque el final me pareció un poco abrupto, me da gusto que me instinto me haya llevado a leer un poco más de literatura oriental, que si difiere bastante de la occidental. 

*Como ven, este es mi penúltimo libro para alcanzar mi meta de lectura anual de 23 libros en el año. Es por esto que incrementaré mi meta... ¿qué número será bueno?

viernes, 6 de septiembre de 2013

The Sleepwalkers

Eventos de la vida no me habían permitido escribir, pero, como siempre, no fue porque hubiera dejado de leer. A continuación comienzo a ponerme al corriente con uno de los maravillosos libros recomendados por mi amor-escritor-platónico, oh si, Milan Kundera. 
The Sleepwalkers de un señor llamado Hermann Broch (austriaco, si no me equivoco), no es, en realidad, una novela, si no tres: The Romantic, The Anarchist y The Realist. Escritas por ahí de 1940s, las novelas pasan por un período desde finales de 1800's hasta 1918 (o sease la primera guerra mundial).
Entiendanme que yo no soy muy fan de los libros que hablan de guerra, pero aquí tuvo mucho sentido. Los personajes principales de la primera y segunda parte son retomados en la tercera, y una especie de "antagonista" de la primera parte, también aparece en la segunda. Es decir, todos están conectados de alguna forma que parece muy indirecta. 
La primera parte cuenta de un soldado que sabe que tiene que casarse con esta mujer de sociedad pero se enamora de una chica que es una especie de prostituta. La segunda parte cuenta de un contador que renuncia a su trabajo por cuestiones "morales", sólo para terminar trabajando en un teatro, según él, para salvar a una chica. La tercera parte los muestra a los dos, junto con un desertor del ejército conviviendo en un pueblo atacado por la guerra, con sus diferentes puntos de vista por lo que les ha pasado antes.
Broch hace una crítica muy fuerte a la sociedad (que aplica aún hoy en día), en cuanto a cuáles son los motivos detrás de nuestras acciones, y cuáles fingimos que son los motivos detrás de nuestras acciones. Es muy interesante ver cómo describe los pensamientos de los personajes, y justifica las cosas para ellos de tal forma que el lector mismo puede caer en la trampa de ese razonamiento sin sentido. También hace un punto interesante de decirte lo que los personajes NO están pensando a veces, y logra meter sus opiniones personales de la decadencia social sin que brinquen demasiado de la historia.
La verdad, es difícil de leer por el lenguaje que usa (las oraciones son muy largas, por ejemplo), pero vale la pena. Tiene conceptos complicados pero muy interesantes (si me tienen en Facebook, probablemente hayan leído una que otra cita que he puesto de este libro, para que se den una idea), y pues si lo recomiendo a quien quiera re-evaluar sus ideas.