Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El cuerpo humano

Hace unos meses escribí acerca de un hermoso libro llamado La Soledad de los Números Primos y lo recomendé ampliamente. Poco tiempo después, me enteré que el autor estaba por sacar una nueva novela. En cuanto la vi
, la conseguí, aunque había leído que era una novela acerca de la guerra y en realidad ese es un tema que no me importa demasiado ni llama particularmente mi atención.
Me da la impresión de que el muchacho se sentía bastante presionado de superar su previo logro, ya que su novela anterior fue un gran éxito en Italia, y parece que en el mundo. Y pues, lamento decir que esta nueva novela no superó ni le llega a la otra. Le doy puntos, porque por primera vez no me aburrí leyendo acerca del conflicto en Afganistán. ¿Qué lo hace tolerable?
Fácil. En vez de hablar de toda la política y acción de la guerra, Giordano se enfoca en algunos personajes en específico y cuenta más acerca de sus sentimientos e historias previas a la guerra. Esto hace que las cosas que suceden en la guerra tengan un mayor impacto, pero por esto mismo, la parte del libro que realmente sucede en la guerra debe ser como la mitad; de la cual, además la mitad, están en el cuartel sin hacer demasiado. Y pues de eso se trata.
Es interesante, porque constantemente me da la impresión de que el señor Giordano escribe pensando en una película. Es decir, la forma en la que describe escenas o brinca a flashbacks hace que sea muy fácil imaginarse cómo se vería todo en una película. Quizás las únicas partes que no escribe con esto en mente es cuando se enfoca más en describir los pensamientos de algún personaje (en este libro tiende a hacerlo con uno en particular). La narrativa es interesante porque empieza después del viaje a Afganistán, luego vuelve a antes de que se fueran los soldados y el tiempo que estuvieron ahí y luego brinca de nuevo al futuro a un poco después del regreso. No estoy segura de que esto me encante porque de alguna manera ya sabes qué va a pasar, o quienes no van a morir, por ejemplo. 
Aunque me gusta su enfoque humano, creo que no me gustó tanto como el otro libro porque no consigue involucrarme del todo con los personajes. Tal vez es porque son bastantes más personajes que la vez anterior (en el de ...los números primos son sólo dos personajes principales) y afecta cuanto tiempo le dedica a cada uno. Entonces de repente te habla de personajes que luego dejan de ser relevantes, y termina quedándose con dos/tres así más importantes, lo cual hace confuso para que mencionar tanto a los demás. Bueno, lo entiendo, pero al mismo tiempo, creo que tal vez la presión le ganó a hacer un trabajo que pudo haber sido mejor porque su idea de cómo llevar la historia y la temática es muy buena. 

martes, 12 de noviembre de 2013

Rayuela: ya lo leí... ¿dos veces?


Uff... lo empecé hace meses. Muchos meses. Había leído cuentos de Cortázar, pero nunca algo tan largo de él, y todo mundo habla maravillas de este libro, ¿no? Aunque en algún ensayo había leído que todo el rollo que hace de jugar a hacerte brincar de página en página era sólo un experimento de estilo literario que en realidad no contribuía mucho a la historia. Pues entonces decidí leerlo dos veces: primero siguiendo el orden extraño de capítulos que propone y luego sólo leer los capítulos "imprescindibles", como si fuera un libro común y corriente. No sé si eso cuenta como que lo leí dos veces, se ha sentido como un largo viaje.
Cuando empecé a leer, no lo estaba disfrutando. Aunque soy gran fan de los cuentos que he leído del señor, este me parecía algo pretencioso; un poco a la Borges. Ya saben, de la nada, metía frases en francés, así como asumiendo que todos entendemos y sabemos qué quiere decir o qué. Cositas así. Luego empecé a disfrutar la sensación que me daba cambiar de capítulos y brincar por el libro. Algo entre leer de esos libros que leía cuando era chiquita de "haz tu propia aventura" e ir por un laberinto. Supongo que entiendo su punto: ir brincando de capítulo en capítulo cual en la rayuela. Aún así, al terminar me sentí algo desconcertada. Como que de repente se me había revelado mucha información que parecía no tener importancia o relevancia para el resto de la historia... Y como que no tenía muy claro cuál había sido la historia tal cual, en cuanto a cuáles cosas habían sucedido realmente, y cuáles eran más bien imaginaciones de los personajes. 
Cuando lo volví a empezar, esperé que sin tanto brinco, la historia fuera un poco más clara. Y hasta cierto punto sí lo es. Pero hay cositas que no entiendes con la misma claridad que cuando tienes la información de los capítulos extras. O que yo entendía más porque tenía en mi memoria el recuerdo de haber leído algo relacionado con lo que estaba leyendo cuando leí el libro primero. Es difícil de explicar. Igual las bases de la historia estaban ahí: Horacio Oliveira, argentino en París, tiene una relación amorosa y es parte de una especie de "Club" donde sus amigos discuten cuestiones metafísicas. No cuento más para no arruinárselo a nadie. Aún así, cuando llegué al final, me quedé un poco en las mismas. Quizá el chiste del libro radica más en lo que uno quiere creer que pasó y ahí está la belleza de él.
También creo que tiene algunas cualidades de entrometerse en tu vida de formas extrañas. Una amiga me dijo que nunca lo había podido terminar porque cada vez que lo empezaba, se hallaba a si misma haciendo cosas extrañas, que ella creía eran causadas por el libro. A mi en lo personal, me sucedió que, un día que iba leyendo en el metro, leí un capítulo donde el personaje conoce a una viejita, con la que después camina y platica (no daré más detalles, pero los que lo lean o hayan leído entenderán). Al salir del metro, casi me pierdo. De pronto apareció una viejita que me preguntó a dónde iba, me dijo que ella iba al mismo lugar y nos fuimos caminando juntas (compartiendo paraguas porque estaba lloviendo), mientras ella me platicaba de su vida... ¿Coincidencia? Una muy extraña.