Este año me han perseguido un poco los libros de guerra. Algunos de guerra como más política o de guerra guerra (como guerra mundial), no sé por qué ha coincidido que así sea, pero este se agrega a la lista.
Méndez crea ambientes y paisajes oscuros y duros, que van muy bien con el tema y pues crean un libro un tanto deprimente. Ya sé que podrían pensar "pues es de la guerra, entonces tiene que ser deprimente", pero no. Como escribí antes del soldado Schweik, hay muchos libros de guerra que más bien se burlan de ella. Ese no es el propósito de Méndez, pero no por eso piensen que el libro es pura depresión absoluta. Al final, los relatos son bastante humanos, y de pronto capturan ternura, absurdos, cosas más allá de la violencia que se viviría en la situación - aunque no sé si esto lo hace más doloroso.
Me pareció muy bueno, aunque el tema no es de mis favoritos. Creo que igual que el de Schweik, ayuda a entender el absurdo de las guerras de algún modo. Luego, hablando con mi mamá, me enteré que hay una película basada en el libro. Habrá que verla, aunque ya sabemos lo que sucede usualmente con las películas basadas en libros...
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