Señor Murakami, su libro se ha convertido, oficialmente, en el segundo libro en hacerme llorar (siendo el primero La Insoportable Levedad del Ser de mi querido Milan Kundera). Tal vez fueran las circunstancias de la vida cuando lo leí, el hecho de que lo empecé y luego tuve que detenerme para desaparecer 10 días, y tal vez eso me hizo poder apreciar sus lindas historias de amor y desamor con ojos distintos y listos para llorar. Tal vez es su maravillosa manera de escribir, con esa extraña mezcla de metáforas poéticas y mundanas. Tal vez fue una combinación de ambas cosas. Probablemente.
¡Pero! Si estás leyendo este blog, persona, no dejes que mi sensibilidad te haga pensar en no leer este libro. Murakami es un excelente escritor (como puedes leer en mis posts anteriores aquí). Y aquí se luce. Quizá por qué algunas de sus otras historias son un poco menos creíbles, pero todas las de este libro... ufff... creo que por fin entendí el nivel de sus metáforas en todos los sentidos. Y bueno, como todos a los que yo considero buenos escritores, logra capturar características del ser humano y nuestras relaciones con mucha precisión. Entonces puedo perdonarle, señor Murakami, que diga que todas las mujeres mentimos.
No puedo decir de qué trata. Son varias historias, todas relacionadas con el amor y, de alguna manera, desde el punto de vista masculino - lo cual es inusual, interesante y me hace tener dos preguntas: ¿cómo pueden aplicar tanto estas perspectivas a mi? y... ¿dónde, exactamente, están los hombres que se sienten así?
Muy recomendable. No creo que todos lloren como yo, así que no se desanimen y léanlo.

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