Ufff…
Mi hermano me regaló este libro una navidad pues es de teatro. Le agradezco la intención, y ciertamente parecía que sería bueno, pero…
Vayamos por partes. Primero, el libro explica cómo hacer del teatro una cosa elevada y sagrada. O por lo menos eso intenta. Tiene influencias de enseñanzas Zen y Budistas y, hasta algunas cristianas/católicas. Aunque a mi me pareció algo extremista. Es decir, básicamente dice que los actores deberían volverse una especie de monjes, que convivieran el 100% de su tiempo con su compañía de teatro, y todos juntos siguieran el camino de la espiritualidad para así elevar su arte a los niveles más altos. La autora, muy convenientemente, dice que explicará cómo supone que los actores vivan (en cuanto a dinero y esas cosas que, lamentablemente, ahora son tan importantes), en el segundo libro de la serie…
Las ideas estarían bien, de no ser porque se contradicen un poco a ratos. Por ejemplo, dice que nada de lo efímero existe, sin embargo dice que el presente es lo único que existe… pero el presente es efímero, ¿qué no? O cosas como que todo lo verdadero es bello… jajaja… me parece que no ha observado el mundo tanto como finge señora...
Y bueno, creo que es demasiado subjetiva y deja entrever de formas muy obvias sus propios juicios del teatro: un gran ejemplo de esto es el capítulo en el que critica a todos los técnicos de los teatros porque solo hacen su "chamba" en vez de estar pensando en cómo el teatro es arte y súper elevado y entonces "roban la energía artística" de las obras. A ver, ok, el teatro mejora mucho entre más involucrada este la gente que está participando. Pero lo que te alimenta para inspirarte a hacer teatro, o para crear teatro son las cosas que vives. La única manera de vivirlas es conviviendo con la sociedad y esto puede distraerte… se llama vida (razón por la cual el teatro es un arte social que no funciona si te encierras como un monje a vivir con el resto de tu compañía de teatro). Y ¿cómo vas a hacer teatro relevante para la sociedad si no estás consiente de los problemas por los que están pasando por vivir en tu vida espiritual y elevada? Y todo esto sin mencionar las condiciones del mundo de ahora en las que ningún actor o gente teatrera puede dedicarse sólo a una obra…
En fin, podemos argumentar que esas son las opiniones de esta mujer llamada Zonia Rangel Mora, que escribió el libro, y que quien soy yo para juzgarlas. Eso estaría bien si la señora no hubiera decidido que la mejor idea era ella editar su propio libro. ¡Oh, si no vivieras en tu aislamiento actoral tal vez habrías aprendido del error que cometieron otros escritores al pensar igual que tu! (Cof, cof, Stieg Larsson, cof, cof) Por esta torpe e inconsciente decisión, el libro está plagado de errores ortográficos, gramaticales, inconsistencias en cómo escribe las palabras, mala puntuación… ¡el día que lo empecé ya quería regresar a la señora a la primaria! Y no me hagan empezar con la mala forma en la que cita sus lecturas recomendadas, o cómo sus pies de página son ridículamente condescendientes…
Bueno, intentó hacer algo bueno por el arte, supongo… pero yo no invertiría mi tiempo en leerlo… o leer la segunda parte. En lo que probablemente invertiré mi tiempo ahora que termine de escribir esto será en enviar un mail a la editorial y sugerirles que contraten un editor para los libros de esta mujer...
Estoy infinitamente de acuerdo con tu análisis,
ResponderEliminarDesafortunadamente México vivió una libertinaje cultural que conllevó a esto es decir gente que no tiene la madera ni las capacidades o habilidadesnecesarias para crear arte se dio a la tarea de inventarse su disciplina con terminología barata y sin fundamento por citar algo está seudo subdisciplina teatral o el performance sólo por xitar algunos. Saludos
¡Es una pena! ¡Y pensando que hay tanta que gente que tiene más que decir!
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