Antes de venir a mi maravillosa odisea titiritesca, terminé este libro que comencé cerca de navidad. Lo compré en mi última visita a la linda ciudad de Bath, tierra que, de hecho, era odiada por la chica Austen.
Muchos podrán intrigarse de que me guste Austen, considerando que tiene una reputación de ser un tanto cursi. Aunque tal vez hayan leído una entrada anterior que tengo de un libro de ella aquí. Si no lo han hecho, háganlo ahora y se darán cuenta que, antes de escribir las cursiladas que la hicieron famosa, Austen escribía de una manera más cómica que buscaba burlarse de otros escritores o aún un paso más allá. En este libro, que compila sus primeras novelas (que mas bien parecen cuentos), se puede ver la actitud Austeniana a su sociedad. Estas novelas rozan en lo ridículo y absurdo, con personajes portándose de maneras completamente inadecuadas y diciendo barrabasadas con mucha clase. De hecho, parece que, entre más alto es el estatus del personaje, más estúpido es.
Las primeras historias me parecieron demasiado exageradas, pero gradualmente se ve que la chica encontró su estilo y pudo ser más sutil y hábil con sus críticas sociales. Sólo es una pena que algunas historias estén sin terminar. En particular algunas de las últimas que son de las mejores.
Estoy en una guerra con la tecnología y el aparato desde el que escribo, así que no puedo continuar escribiendo demasiado. Sólo les digo que es un buen libro para ver un lado alternativo de una escritora que está encasillada en la cursilería; que si han leído otros libros de ella, puede hacer que se cuestionen las interpretaciones que les dieron al leerlos; que fluye y está divertido, pero aún así tiene mucho de literatura clásica y que sigan leyendo.
Este año me he propuesto leer 23 libros, ¿ya les había dicho? Intentaré tenerlos al tanto de como voy con mi meta, y ¡los reto a leer más que yo!
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