Me dispongo a emprender un viaje largo, en el que obviamente leeré mucho, pero no quería irme sin dejarles una linda crítica por aquí. Pueden esperar otra próximamente, pero por el momento deberán conformarse con esta.
Ya deben haberse familiarizado con mis opiniones de los otros dos libros de Stieg Larsson que están aquí, y aquí. Este hombre, que se hizo famoso por escribir una trilogía de la cual se hicieron películas en Suecia y Estados Unidos y tuvo la gracia de morirse cuando terminó sus libros... y me cae bastante mal. Y me parece que escribe bastante mal. ¿Qué es lo que sucede? Un rumor me dijo que el señor Larsson no aceptó que nadie editara su libro, lo cual explicaría la incesante cantidad de descripciones de la ropa que se pone la gente, de las calles por donde caminan, de las cosas que desayunan y la información de la historia de la vida de todos y cada uno de los personajes que aparecen, incluso si sólo están en una escena y no contribuyen particularmente a la historia.
En este, el libro final, leí 854 páginas de historias paralelas que no tenían nada que ver con la historia principal; un capítulo de OTRAS vacaciones de Lisbeth Salander, que no contribuyen a nada; muy obviamente esperé que Mikael Blomkvist se acostara con ciertas mujeres con las que era predecible que se iba a acostar... Para poder leer 50 páginas mas o menos de un juicio del que se habla desde el libro anterior y que estás esperando para el desenlace de la historia. Ah, pero el señor Larsson no se conforma con eso, porque después de la resolución del juicio, aplica la del Señor de los Anillos de hacerte creer que ya vas a acabar y... ¡no! Y luego crees que ahora si por fin ya vas a acabar... ¡pues no! ¿Cuántos finales falsos puedes aguantar? Seguro el señor Larsson hace más.
Y bueno, mis criticas contra el traductor se mantienen. No recuerdo en realidad si fue en este o en el libro anterior, en el que hace la hermosa traducción de decir "no encontraron nada remarcable"... ¿Remarcable? ¿Con qué lo iban a remarcar? ¿Con un sharpie? Encontré varios dedazos, varias frases que pudo haber traducido fácilmente pero decidió mejor dejarlas en inglés.
En realidad me siento feliz. Porque por fin acabé. Porque nadie podrá decirme nunca que los libros de este señor son buenos. Porque me consta que no lo son.
Un amigo me decía que tenía ganas de leer "mierda", yo le recomendé estos libros. Aunque por qué querrías desperdiciar la cantidad de tiempo que yo desperdicié leyéndolos se me escapa. Y ¿para qué leer cosas horribles cuando hay tantos libros buenos?
En fin. Señor Larsson, usted y yo hemos tenido nuestro último encuentro. Usted murió. Yo gané. Pues nunca podrá escribir un libro que me demuestre que en realidad si es buen escritor. Y gracias por enseñarme la valiosa lección de la importancia de los editores. Gracias. Y de los buenos traductores. Gracias.
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