Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Como de la familia

Yo soy una persona muy leal. Particularmente con mis autores. Entonces cuando alguno me gusta, pues procuro estar al pendiente de sus nuevos libros. Y este un claro ejemplo. El señor Paolo Giordano, de quien he leído sus dos libros anteriores: La soledad de los números primos y El cuerpo humano. Ahora, bastante recientemente, sacó este libro y yo tuve la fortuna de que me lo trajeran al lado del mundo donde habito. 

El primer libro de Giordano me gustó mucho. El segundo como que mas o menos, así que éste era como la prueba de fuego. Y tengo que decir que pasó. 

Giordano tiene un tono ligeramente parecido al de Baricco, aunque quizás un poco menos mágico en su poesía, y más bien más mundano (que también es algo que apreciarse - no todo mundo puede hacer que lo mundano parezca poético). También tiene muy entendidas algunas de las razones por las que hacemos cosas que luego ni nosotros sabemos, y entonces cuando uno las lee pues... es rudo.

El libro trata de la señora A, que acaba de fallecer (esto no es un spoiler, sucede al principio del libro), y cómo este evento afecta a una pareja joven, y, más importante, por qué. Como digo, parece muy mundano, pero no le quita lo hermoso que es. La historia brinca mucho de varios lugares del pasado al presente, mientras el narrador intenta darle sentido a los sucesos, algo que también replica la manera en la que evaluamos las cosas y nos justificamos a nosotros mismos los eventos y nuestras acciones. Es muy acertado, incluso en los sentimientos que evoca con respecto al duelo. 

No puedo decir mucho más sin, entonces si, decir algún spoiler, y saben que no me gusta hacer eso. Entonces solo digamos que lo recomiendo. Y que, un poco como el último libro de Murakami que leí, pareció encajar muy bien con el momento particular en mi vida en que lo estaba leyendo. Como La soledad de los números primos, deseé que hubiera sido tan sólo un poco más largo, si acaso para quedarme en ese ambiente suspendido en vez de volver al caótico mundo real. 

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