Señor Baricco, usted siempre me hace sentir que el mundo tiene muchísima belleza. Y me gustaría poder verla cómo usted, en todos lados, en las cosas más simples. Y cada vez que termino uno de sus libros me siento... en paz. Y con un poco de ganas de llorar. Pero no de tristeza (bueno, tal vez tristeza porque se haya acabado el libro), sino como de emoción brutal amontonada en mi pequeño cuerpo.
Y por supuesto que este libro no es una excepción a su maestría, señor Baricco. Aunque por un momento sentí que tenía un ritmo distinto, como más... staccato. Pero luego ya no, luego se vuelve hermoso. Partiendo de una historia como las que siempre hace, en las que alguien busca hacer algo inusual dentro de la normalidad de la vida. Aquí el señor Jasper Gwyn, escritor, decide no escribir nunca más y dedicarse a ser copista. Incluyendo averiguar lo que es ser copista. Y en el libro pasan años de lo que sucede después de su decisión.
Es un libro breve, así que no puedo escribir mucho. Pero les puedo decir que lo lean. Y que lean todos los demás libros de Baricco. Y a lo mejor el mundo se calmaría un poco. Y eso es todo.
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