Les explico...

En estas largas vacaciones que tengo pensaba ¿qué haré con todo el tiempo que tengo en mis manos?
Y me di cuenta que una de las cosas que odio es que la gente no lee. Y entonces decidí que yo de todos modos iba a ocupar un poco de mi tiempo en leer, así que bien podía inspirarlos a leer un poco. Así que por aquí les pongo los libros que he leído últimamente, y qué tal están con la esperanza de que tal vez y sólo tal vez, pueda interesarlos en alguno y por fin
LEAN.

viernes, 14 de enero de 2011

El Castillo


Sigo poniéndome al corriente con los libros que he leído, lentamente (lentamente los he leído y lentamente me estoy poniendo al corriente). Ahora, cómo ya les había dicho, no entiendo del todo cuál es la mega grandesa de Kafka que todos hiper admiran, aunque debo admitir que este libro me gustó más que los otros.
Mi mamá dice que no entiendo la grandeza de Kafka porque vivo en un mundo Kafkiano, y puede ser bastante verdad. Burocracia tras burocracia, total que uno nunca puede llegar a nada, justo como K., el protagonista del libro, quien llega al pueblo del Castillo para tratar de hacer un trabajo que le encargaron, y nunca puede arreglar nada. Va de persona en persona intentando solución tras solución para siempre acabar en el mismo lugar, ¿suena familiar? A mi sí.
En fin, que es una lástima que haya sido el último libro que escribió y muriera antes de terminarlo, dejando 500 páginas de emoción inconclusa y cuyas notas al final dicen que le faltaba todavía rato para concluir. No sé qué pensar. Puede sonar un poco absurdo que me guste debido al siguiente comentario que voy a hacer: Todos los libros de Kafka son demasiado parecidos. Sobre todo El Proceso y este. Incluso los nombres de sus personajes: Joseph K. y K. ¿Apoco no? Y pues como que de cierta manera tratan de lo mismo. Burocracias y problemas imposibles de resolver por culpa de éstas.
Pero yo le hago caso al señor Kundera que los recomendó. De todos modos recomiendo más este que los demás. Y pues pronto tal vez tenga que leer más de Kundera; al fin y al cabo, si él se inspiró de Kafka, no significa que yo tenga que inspirarme de Kafka para inspirarme de él. Hasta la próxima, pequeñuelos, que no será dentro de mucho... porque me estoy poniéndo al corriente.

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